Todos los pensamientos confluyen en ella. Iluminándose al principio dejan marcas en nuestra memoria pero siempre acaban de la misma manera, en la barrera oscura. Es la que separa lo que anhelas de lo que de verdad te espera. La que fija el espacio entre los sueños y la realidad, siendo inequívoca la exclusión de lo de afuera con la cueva pero no tantas veces en la de vuelta. Los que no pasan se quedan y con el tiempo se secan, se endurecen de tal forma que, como el cemento se fragua, se conforma el dibujo de la máscara. No es tal sino una aunque de muchos se sujeta, fácil de corromper aunque muchos no quieran, la disfruten o recuerden siempre que sin darse cuenta la lleven.
A veces opaca siendo notamos el sol por entre alguna quicia y nos quema, nos enerva pero cuando cae por sí sola nos llena la cara sin pensar que antes nos quemaba y que cicatrices dejaba. No en vano el fruto cambiará siempre de forma o cesará su existencia pero ella siempre estará ahí para recordarnos cuan oscuro sería el resto si ella no lo fuera.
Still Life Sábado, 15 Noviembre 2008
